03 - SOBRE MÍ

Mi historia empezó mucho antes del copywriting.

Antes de escribir webs, diseñarlas o pensar estrategias, ya llevaba muchos años trabajando con viajes.

Diseñándolos.
Organizándolos.
Vendiéndolos.
Y, por supuesto, viajando.

He cambiado de país, de proyectos y unas cuantas veces de rumbo.

Pero hay algo a lo que, de una forma u otra, siempre termino volviendo.

Los viajes.

PUERTO VARAS · CHILE

Tenía 26 años y acababa de llegar a Patagonia Chilena.

Venía de Argentina, de un proyecto que no había salido como esperaba y con bastante más incertidumbre que planes.

Así que hice lo más razonable que hace todo el mundo cuando necesita empezar de nuevo: buscar trabajo.

Y terminé en una agencia de viajes.

Se llamaba Protours.

Entré trabajando con el mercado inglés y, dos años después, era la responsable del área.

Diseñaba itinerarios por todo Chile para agencias de Reino Unido, Estados Unidos y otros mercados internacionales.

Hoteles · Vuelos · Ferris. · Traslados · Excursiones · Cruceros · Coches de alquiler

 Todo tenía que encajar para que, al otro lado del mundo, alguien pudiera viajar.

Y descubrí que aquello me gustaba.

Mucho.

2005 — FROGS TRAVEL — 2019 — ECLIPSE TOTAL · LA SERENA · CHILE

Y un día terminé vendiendo viajes para mirar el cielo.

Después de dos años en Protours, en 2005, decidí montar mi propia agencia.

Se llamaba Frogs Travel.

Al principio hacía un poco de todo. Diseñaba itinerarios por Chile, coordinaba reservas, hoteles, transportes, excursiones y toda esa parte del viaje que el viajero casi nunca ve.

Hasta que empezaron a llegar peticiones diferentes.

Telescopios gigantes.

Eclipses.

Lluvias de estrellas.

Itinerarios visitando observatorios que requerían permisos especiales.
Viajes pensados alrededor de fenómenos astronómicos.

No fue una especialización que buscara.

Simplemente ocurrió.

Y cuando quise darme cuenta, Frogs Travel se había especializado en turismo astronómico.

Diseñaba viajes que combinaban el cielo con el territorio: observatorios y Valle del Elqui, astronomía y San Pedro de Atacama, Isla de Pascua, Santiago, Valparaíso, Patagonia, Torres del Paine…

Porque incluso cuando el motivo para viajar estaba ahí arriba, entre las estrellas, el viaje seguía ocurriendo aquí abajo.

Frogs Travel fue mi agencia durante unos 16 años.

Y en 2019 me regaló uno de esos momentos mágicos que recuerdo perfectamente:

un eclipse total de Sol en La Serena.

LO QUE NO APARECE EN EL ITINERARIO

Porque los viajes no siempre salen como estaban previstos.

Durante todos esos años aprendí mucho sobre destinos, hoteles, rutas, proveedores y viajeros.

Pero también aprendí a resolver problemas.

Como aquella noche en La Serena en la que un hotel olvidó guardar la reserva ya pagada y confirmada de uno de mis grupos y, a las diez de la noche, tenía a todos mis pasajeros en la calle y ningún hotel de respaldo.

Tuve que encontrar una solución rápida.
Y pedir unas cuantas disculpas.
Y regalar una cena.
Y poner cara de poker.

También hubo un pasajero con un pico de glucosa al que no querían dejar subir al avión.

Y un grupo de astrónomos que decidió que sería una idea estupenda adentrarse solos en el desierto de Atacama, de noche y sin guía, para observar las estrellas.

Definitivamente no fue una buena idea.

Y para contarte tengo varias anécdotas más, pero las dejamos para cuando nos encontremos.

Trabajar en turismo me enseñó que detrás de un viaje que parece sencillo hay cientos de pequeñas cosas que alguien ha tenido que pensar, coordinar y cuidar.

Y que muchas veces hacer bien tu trabajo significa precisamente eso:

que el viajero no tenga que preocuparse por todo lo que ocurre detrás.

MIENTRAS TANTO, YO TAMBIÉN VIAJABA.

Viajo porque soy curiosa.

Empecé a los 18, recorriendo la Patagonia argentina y chilena con una mochila, un grupo de amigos y bastante menos planificación de la que llevo ahora.

Desde entonces he seguido viajando siempre que he podido.

Me gustan los museos y los mercados.
Las calles y los parques.
La arquitectura.
La comida.
Preguntar.
Probar.
Entrar donde no tenía previsto entrar.

Tengo debilidad por el románico, sus iglesias me encantan, así como cualquier lugar que tenga una historia que contar.
Quizás por eso también hice dos masters en bienes culturales, en Oxford y Trieste…

Y cuando llego a un sitio nuevo quiero saber.
Qué pasó allí.
Qué come la gente.
Cómo vive.
Qué hay detrás de esa fachada.
Por qué esa calle se llama así.
Qué debería probar antes de irme.
Qué cosas o sitios no puedo perderme.

Viajo así.

Mirando los detalles.

Quizá por eso, cuando trabajo con un proyecto turístico, también es lo primero que hago.

Mirar. Preguntar. Entender.

EL DIARIO DE EGERIA · TURISMO HISTÓRICO

 (EGERIA · VIAJERA Y ESCRITORA · SIGLO IV)

Y entonces decidí juntar dos de mis obsesiones: los viajes y la historia.

Así nació El Diario de Egeria, una pequeña agencia de turismo histórico, aquí en Madrid.

La idea en el papel me encantaba.

La realidad, en el día a día, bastante menos.

Tal vez no supe encontrarle la forma, o no le dediqué suficiente tiempo y, seis meses después, decidí cerrarla.

Pero mientras intentaba hacerla funcionar ocurrieron dos cosas que no estaban en mis planes.

Necesitaba contar aquellos viajes.
Así que empecé a escribirlos.

Y necesitaba un lugar donde contarlos.
Así que empecé a diseñar una web.

Primero por necesidad.
Después por curiosidad.
Y finalmente porque descubrí que las dos cosas me gustaban muchísimo.

El Diario de Egeria duró poco tiempo y se fue.

Las palabras y el diseño se quedaron conmigo.

Al final, no necesitaba encontrar mi sitio.

Ya lo tenía.

Había pasado más de veinte años trabajando en turismo.

Había diseñado viajes, vendido destinos, coordinado itinerarios, trabajado con agencias, hoteles, guías y proveedores.

Había organizado viajes para mirar eclipses y estrellas y para descubrir el país más angosto y largo del mundo.

Había viajado mucho.

Y después había aprendido copywriting y diseño, con referentes como Cristina Fuertes o Miguel Vázquez.
Pero no me detuve allí, y como este mundo digital en el que vivimos requiere formaciones y actualizaciones constantes, sigo aprendiendo y actualizándome todo el tiempo.

Visto así, la respuesta parecía bastante obvia.

No necesitaba elegir un nicho.

Necesitaba juntar todo lo que ya sabía hacer y me gustaba.

Y volver al turismo.

HOY · MADRID

Primero miro como viajera.

Después vienen el copy, el diseño y la estrategia.

Cuando entro en una web turística, antes de pensar en tipografías, botones, estructura o palabras, intento entender qué sentiría si estuviera buscando mi próximo viaje.
 
  • ¿Me dan ganas de seguir mirando?
  • ¿Entiendo qué tiene de especial ese lugar, ese hotel o esa experiencia?
  • ¿Puedo imaginarme allí? ¿Me gusta lo que veo?
  • ¿Encuentro lo que necesito saber?
  • ¿Me lo están contando de una forma que me hace querer saber más?

Después entra la Silvina profesional.

La que investiga, pregunta, escribe, organiza, diseña y convierte todo eso en una experiencia digital que tenga sentido.

Hoy trabajo con diseñadores de viajes de autor, agencias, hoteles y otros proyectos turísticos desde esos dos lugares.

Desde todo lo que sé hacer.

Y desde todo lo que he vivido viajando.

ALGUNAS COSAS QUE NO CABEN EN UN CV

Y cuando no estoy trabajando…

Probablemente esté leyendo.

Tengo una debilidad importante por Stephen King y otra, bastante más preocupante, por la Edad Media. Especialmente por el románico y por todo lo que ocurrió entre los siglos IX y XII.

Cuando viajo entro en iglesias y cementerios.
Muchos.

Roma (e Italia) es uno de esos lugares a los que siempre vuelvo.

Colecciono pequeñas cosas de los sitios por los que paso: cuadernos, lápices, posavasos, billetes, mapas y cualquier objeto que, por algún motivo, decido que tiene que volver conmigo.

Creo firmemente que la pasta “fatta in casa” admite prácticamente cualquier forma y salsa.

Y el helado también.

Los animales ocupan un lugar enorme en mi vida. Tanto, que durante cinco años tuve una fundación dedicada a la esterilización y ayuda de perros y gatos en Alerce, al sur de Chile, muy cerca de Puerto Varas.

Y todavía tengo dos viajes pendientes que llevan demasiado tiempo esperándome:

Egipto y Madagascar.

Ya sabes bastante de mí.

Ahora me gustaría saber de ti.

Qué estás creando.
Qué quieres cambiar.
Qué idea lleva un tiempo dando vueltas por tu cabeza.

Y si crees que puedo ayudarte, cuéntame.